La viceprefecta del Azuay, Ale Quintanilla, difundió un comunicado para explicar su versión sobre un procedimiento de control vehicular ocurrido el 28 de febrero en Cuenca. El pronunciamiento se dio después de que una jueza la declarara culpable de una contravención de tránsito relacionada con conducir en estado de embriaguez.
Según el comunicado publicado por la funcionaria, el hecho ocurrió alrededor de las 00:40 en la Bajada de Todos Santos y el Paseo Tres de Noviembre, donde agentes de la EMOV EP realizaban un operativo de control vehicular y de alcoholemia.
Quintanilla señaló que observó a una mujer que, según su versión, estaba siendo sometida al uso de gas por parte de los agentes, situación que —indicó— la llevó a intervenir verbalmente para solicitar que el procedimiento se desarrollara con proporcionalidad y respeto.
En su declaración también aseguró que durante el operativo los agentes le solicitaron realizar una prueba de alcoholemia. La viceprefecta afirmó que no se encontraba bajo efectos del alcohol y sostuvo que el documento que entregó a uno de los agentes no le fue devuelto luego de que el procedimiento pasara a manos de otro funcionario. Asimismo, señaló que finalmente no se le permitió realizar la prueba.
No obstante, en la audiencia judicial una jueza determinó la culpabilidad de la funcionaria como infractora de una contravención de tránsito tipificada en el artículo 385 numeral 3 del Código Orgánico Integral Penal, que sanciona la conducción en estado de embriaguez.
Como parte de la sentencia, se dispuso una pena de 30 días de privación de libertad que deberá cumplir en el Centro de Privación de la Libertad de Infractores de Tránsito Mujeres de Cuenca, administrado por la EMOV EP. Además, se estableció el pago de una multa de 1.446 dólares y la suspensión de su licencia de conducir por un período de 60 días.
De acuerdo con la resolución judicial, el incidente ocurrió durante el operativo realizado en la madrugada del sábado 28 de febrero en la capital azuaya.
La audiencia se llevó a cabo en el Hospital de Especialidades José Carrasco Arteaga, lugar donde la viceprefecta se encontraba recibiendo atención médica por una aparente afectación a su estado de salud, aunque posteriormente fue dada de alta.
