En el marco del Día Mundial del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), se hace un llamado a la sociedad sobre la necesidad de reconocer tempranamente esta condición. Aunque tradicionalmente se asocia con la niñez, el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que puede persistir a lo largo de las distintas etapas de la vida.
Persistencia en la edad adulta
El TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes, afectando aproximadamente al 5 % de los niños y adolescentes a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su impacto no se limita a la edad escolar:
El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) indica que entre el 50 % y el 60 % de quienes son diagnosticados en la infancia continúan presentando síntomas durante su adultez.
Esta realidad subraya la importancia de abordar el TDAH desde una perspectiva de largo plazo, acompañando adecuadamente cada fase del desarrollo humano.
Desafíos en el diagnóstico y la detección
La identificación del TDAH presenta retos significativos, ya que sus síntomas —tales como dificultades de atención, impulsividad e hiperactividad— pueden variar con el tiempo o confundirse con problemas de conducta y dificultades de aprendizaje propias del crecimiento. Por esta razón, la evaluación profesional debe ser integral, considerando los contextos familiar, escolar, social y clínico de cada individuo.
Prevención y bienestar integral
Generar mayor comprensión sobre este diagnóstico es vital para fortalecer el bienestar emocional y académico, además de mitigar los estigmas que aún persisten. La Dra. Camila Navarro, Coordinadora Médica de Convenios de Plan Vital, destaca que la prevención y el reconocimiento oportuno de las señales pueden marcar una diferencia significativa:
Una evaluación temprana permite implementar estrategias de acompañamiento adaptadas, mejorando la organización, la regulación emocional y las relaciones interpersonales.
El acceso a orientación profesional facilita una mejor adaptación a los desafíos de la vida cotidiana, elevando así la calidad de vida de las personas.
