El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó este jueves el regreso inmediato de su embajadora en Quito, María Antonia Velasco, y anunció que su gabinete sesionará en la frontera, tras la decisión de Ecuador de elevar los aranceles a productos colombianos hasta el 100% desde el 1 de mayo.
Los compromisos contra el narcotráfico los hice desde que inicié mi vida de lucha por la justicia social en Colombia. Yo no nací en casa de grandes bananeros o banqueros. Nací dentro del pueblo trabajador que no es narcotraficante ni lavador de dólares. Vive de su trabajo y de su… https://t.co/PP188CwQat
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 10, 2026
La medida colombiana se produce como reacción directa al incremento arancelario dispuesto por el Gobierno de Daniel Noboa, que previamente había fijado un 30% y luego lo elevó progresivamente. Ecuador justificó la decisión señalando falta de acciones contundentes de Colombia frente al crimen organizado en la zona limítrofe.
Desde Quito, Noboa sostuvo que no es posible avanzar en acuerdos comerciales sin un compromiso equivalente en la lucha contra el narcotráfico. También dejó en duda la continuidad del diálogo bilateral bajo las actuales condiciones.
Petro rechazó estas afirmaciones y defendió la gestión de su país. Aseguró que Colombia ha logrado cifras históricas en incautación de droga y recordó el impacto del narcotráfico en su territorio, con más de 200.000 víctimas mortales y miles de policías fallecidos en operativos.
La tensión no se limita al ámbito comercial. Días antes, el mandatario colombiano calificó al exvicepresidente Jorge Glas como “preso político”, lo que llevó a Ecuador a llamar a consultas a su embajador en Bogotá por considerar la declaración una injerencia.
En paralelo, la canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, confirmó la suspensión de las mesas técnicas que buscaban una salida al conflicto arancelario, al señalar que no existen condiciones para un diálogo efectivo.
El intercambio comercial entre ambos países, que ha bordeado los 2.800 millones de dólares en los últimos años, queda ahora en riesgo. Ecuador mantiene un déficit cercano a los 900 millones en esta relación.
A este escenario se suma un incidente reciente en la frontera, tras el hallazgo de una bomba en territorio colombiano. Aunque inicialmente se atribuyó a un ataque ecuatoriano, una investigación conjunta determinó que el artefacto habría cruzado accidentalmente la línea limítrofe.
Con estos antecedentes, la relación bilateral entra en una fase de alta tensión, marcada por medidas comerciales, cruces políticos y desacuerdos en materia de seguridad.
