En un territorio marcado por su aislamiento geográfico y una alta dependencia de productos importados, las Islas Galápagos han dado un paso decisivo hacia la soberanía alimentaria. Con el objetivo de transformar la nutrición de las nuevas generaciones, la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y el Galapagos Science Center presentaron en junio de 2026 el proyecto «Sistema de nutrición infantil basado en pesca sustentable: aplicación escalable en San Cristóbal, Galápagos».
Un desafío de salud pública
La realidad nutricional del archipiélago es compleja: cerca del 80 % de los alimentos que se consumen provienen del continente. Según la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil (ENDI 2022-2023), el 9,6 % de los niños en Galápagos padece desnutrición crónica, mientras que un 6,9 % enfrenta problemas de sobrepeso u obesidad.
«Las Islas Galápagos se encuentran a aproximadamente 600 millas del continente, lo que limita el acceso a productos frescos», explica Jaime Ocampo, director de SIME y profesor de la USFQ, destacando que esta condición geográfica ha fomentado un alto consumo de alimentos ultraprocesados.
Un modelo integral: Salud, Pesca y Educación
El proyecto, financiado por el Galapagos Life Fund (GLF), no solo busca mejorar la salud, sino también dinamizar la economía local mediante tres pilares estratégicos:
Intervención Nutricional: Aproximadamente 500 estudiantes de la Unidad Educativa Alejandro Alvear recibirán refrigerios elaborados con pescado fresco de la Reserva Marina de Galápagos y productos agrícolas locales.
Fortalecimiento Pesquero: La iniciativa trabaja de la mano con la Cooperativa de Producción Pesquera Artesanal Productos del Mar (Copespromar), estableciendo acuerdos que garantizan precios justos, calidad e inocuidad, siempre bajo prácticas responsables.
Base Científica: El proyecto incluye evaluaciones antropométricas y análisis de hábitos alimenticios para diseñar intervenciones adaptadas y medir el impacto real en la salud de los niños.
Hacia un futuro sostenible
Más allá de la alimentación inmediata, el proyecto aspira a establecer un modelo replicable para todo el archipiélago. Al articular la ciencia, la educación comunitaria y la pesca artesanal responsable, esta iniciativa no solo busca mejorar la seguridad alimentaria, sino también promover una cultura de bienestar que contribuya a la conservación de los recursos marinos para las futuras generaciones de Galápagos.
